sal de ahí

Por qué hay que salir de ahí

Las instituciones públicas españolas siguen usando redes sociales controladas por empresas privadas para comunicarse con la ciudadanía de forma prácticamente prioritaria: comunicados oficiales, estado de infraestructuras y servicios, alertas... La conversación pública e información gubernamental no debería estar supeditada al patio de recreo de unos pocos tecnócratas.

La Comisión Europea opera su propia instancia de Mastodon (social.network.europa.eu) desde 2022, precisamente porque entiende que la comunicación institucional necesita infraestructuras abiertas y controlables. No es un experimento: es una apuesta seria por la soberanía digital a la que poco a poco se están uniendo agentes políticos como la Vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea para la Soberanía Tecnológica, la Seguridad y la Democracia, Henna Virkkunen.

El fediverso es la alternativa

Mastodon y otras redes federadas funcionan como el email: cada organismo puede tener su propio servidor, pero todos hablan entre sí gracias a un protocolo abierto (ActivityPub). No hay un dueño central que pueda cambiar las reglas o privatizar la conversación, ni siquiera los gobiernos. Y lo mejor es que los ciudadanos no están obligados a usar las instancias públicas: pueden abrir su cuenta en cualquier servidor —independiente, comunitario o incluso autogestionado— y aun así participar plenamente en la conversación de los servidores gubernamentales. Así mantienen su autonomía y, si un servidor se tuerce, siempre pueden migrar a otro sin perder su identidad digital. Tienes más información sobre cómo empezar a usar Mastodon aquí.

¿Y Bluesky?

El protocolo ATproto todavía no es tan descentralizado como Mastodon. La propia documentación de Bluesky admite que habrá pocos relays con cobertura completa, lo que significa que el control sigue más concentrado de lo deseable. No es centralizado como X, pero tampoco es el fediverso. De ahí que Mastodon se perfile como una apuesta a largo plazo.

Lo que pedimos

  • Que ministerios, parlamentos, universidades y ayuntamientos operen sus propias instancias de Mastodon o usen servidores públicos verificables como única forma de garantizar la soberanía digital.
  • Que la información pública no dependa de algoritmos opacos ni de empresas que pueden cambiar las condiciones cuando les apetezca.
  • Que se cumpla la Ley de Servicios Digitales europea: transparencia, rendición de cuentas y control sobre los espacios donde se gestiona la conversación democrática.

La tecnología ya existe. La Comisión Europea lo está haciendo. Solo falta que España se suba al carro.